Encuentran en Áncash restos de una sociedad que revela cómo vivían los Huaylas antes de los incas

Un grupo de arqueólogos de la Universidad Santiago Antúnez de Mayolo (Unasam) está sacando a la luz un hallazgo que promete cambiar lo que se sabía sobre la sociedad Huaylas, un pueblo que habitó la Cordillera Negra durante el Intermedio Tardío y que después convivió con los incas.

El proyecto lo lidera el arqueólogo Ilder Cruz Mostacero, quien contó a la Agencia Andina que la meta no es solo desenterrar objetos, sino entender cómo era el día a día de esta cultura: cómo organizaban sus hogares, cómo se relacionaban entre ellos y qué papel jugaba el pastoreo de camélidos en su economía.

¿Dónde queda todo esto?

El sitio se encuentra en la comunidad campesina de Huamarín, en Huaraz, a poco más de una hora de la ciudad. Lo interesante es que nunca antes se había excavado ahí, así que el terreno llega prácticamente intacto, sin huellas de huaqueo.

Lo que ya encontraron

Hasta ahora el equipo terminó de excavar tres de las quince unidades planificadas, y los resultados ya sorprenden. Aparecieron zonas funerarias, huancas (piedras rituales) orientadas hacia la Cordillera Blanca, y señales claras de que esta gente planificaba sus espacios urbanos con bastante cuidado.

También se hallaron talleres donde trabajaban metales —con hornos incluidos— y áreas dedicadas a procesar lana de camélido, con piruros de sobra (esos son los instrumentos que convertían la lana en hilo). Esto confirma que los Huaylas no solo pastoreaban para su propio consumo, sino que producían textiles para intercambiar con otras sociedades vecinas, como los Casma.

Se sumaron a la lista cerámica utilitaria, herramientas de piedra y varios monolitos, una tradición que viene desde Chavín y pasa por Recuay antes de llegar a los Huaylas. Un dato curioso: algunos espacios muestran que fueron cerrados intencionalmente antes de volver a usarse, con batanes acomodados con cuidado —incluso boca abajo—, lo que sugiere que el lugar se abandonó poco a poco y no de golpe.

También apareció iconografía relacionada con el agua y la fertilidad, además de canales, drenajes y caminos que conectaban toda la zona. Esto rompe con la idea de que los Huaylas eran solo pastores de puna: en realidad manejaban sistemas hídricos y tenían una organización urbana bastante más sofisticada de lo que se pensaba.

¿Y los incas qué hacían ahí?

Uno de los hallazgos más llamativos es cerámica inca mezclada con la de los Huaylas, prueba de que el Tahuantinsuyo sí tuvo presencia en esta parte del Callejón de Huaylas. Según Cruz Mostacero, los incas no habrían construido una ciudad nueva, sino que reutilizaron las estructuras que ya existían, más interesados en aprovechar el potencial económico de la zona sobre todo el pastoreo que en levantar algo desde cero. De hecho, encontraron bastantes corrales para ganado, lo que refuerza esa idea.

¿Cuánto tiempo estuvo habitado el lugar?

La ocupación arrancaría alrededor del año 1200 d.C. con los Huaylas, continuaría con los incas, y se mantendría hasta comienzos de la época colonial, cuando las autoridades españolas trasladaron a las poblaciones indígenas hacia zonas más bajas para controlarlas mejor (las llamadas «reducciones»).

¿Hasta cuándo van a excavar?

El permiso del Ministerio de Cultura es válido hasta octubre de este año. Después de eso, el equipo se dedicará al trabajo de gabinete para analizar todo lo recolectado. En las próximas semanas planean abrir cinco unidades más, cada una con características distintas: algunas parecen ceremoniales, otras funerarias.

Un trabajo en equipo

Cruz Mostacero destacó el apoyo constante de la comunidad de Huamarín, que no solo colabora con el proyecto sino que también ha cuidado la zona de intervenciones no autorizadas. El equipo de investigación está conformado por unas 20 personas entre bachilleres, egresados y estudiantes de arqueología de la Unasam, además de auxiliares de campo que apoyan en la logística de las excavaciones.

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